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EDITORIAL: Cuidar a los que cuidan

Hace unos días, un informe de la Dipres replicado en algunos medios de comunicación revelaron que funcionarios y funcionarias del Estado faltan, en promedio, un mes al año por licencias médicas, lo cual se ha ido incrementando después de la pandemia. En efecto, en 2018 cada funcionario/a faltó, en promedio, 25,85 días, en tanto que en el 2022 se ausentaron 35,37 días, lo que se explica principalmente según diversos especialistas a las consecuencias del Covid-19, siendo la mayoría de los permisos por salud mental. Si entramos en el detalle, el Ministerio de Salud es la cartera que tiene más ausencias, puesto que en 2022 registró un promedio de 42,92 días, 12 días más que 2018, seguido del Ministerio de Educación con 39,01 días en 2022. Es decir, entre 2019 y 2023 los días de ausentismo laboral en el sector Salud aumentaron un 118%

Las causas que originan la ausencia de un trabajador o trabajadora de su puesto de trabajo son variadas, siendo la más frecuente la ausencia por enfermedad, junto a los accidentes laborales. Según el informe Human Resources Management Country Profiles, que dio a conocer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en diciembre de 2012, Chile ocupa el primer lugar de ausentismo laboral por enfermedad en funcionarios públicos del país, alcanzando un promedio anual de 15,7 días por trabajador durante el 2010, el más alto para los estándares de la OCDE que promedian 11 días por trabajador al año, considerando también que nuestro país posee el promedio anual de horas trabajadas más alto de la OCDE, con más de 2 mil horas de trabajo al año, muy por encima del promedio de la OCDE de 1.745 horas.

Según un estudio de los investigadores Francisco Mesa y Ana María Kaempffer, en Chile la tasa de ausentismo laboral más alta se da entre los trabajadores y trabajadoras de hospitales, con el impacto que ello implica en su salud física y mental y la sobrecarga que conlleva para los y las demás. La evidencia ha identificado que las características propias del trabajo por turnos, tales como la duración del turno, el número total de horas semanales, el trabajo nocturno y las oportunidades de descanso pueden significar un deterioro en el desempeño laboral y en el bienestar de los equipos de trabajo. Una realidad que evidencia la precarización de las condiciones laborales en las que deben desempeñarse, particularmente en Salud funcionaria. En efecto, hay tasas de ausentismo que van aumentando año a año desde la pandemia y eso es algo que como CONFEDEPRUS anunciamos que iba a ocurrir, debido a la sobrecarga laboral a la que se vieron expuestos; sin embargo, no ha habido desarrollo profundo de medidas con la inyección de recursos suficientes para que las medidas sean eficientes en su aplicación.

Del mismo modo, vemos que tampoco existe algún plan que garantice la asistencia, reparación o dé garantías de no repetición para esta vulneración de sus derechos, situación ante la cual como confederación hemos sido insistentes en pedirle al Minsal que se haga responsable y que disponga los recursos necesarios para avanzar a la implementación de programas eficientes en establecimientos de Salud, con la creación de las unidades de Salud del trabajador y un plan que permita dar solución a las necesidades de atención del personal, para que de esa manera también puedan reinsertarse en su trabajo en un tiempo más acotado para ir cumpliendo con la función pública que desarrollan.

Por ello, y porque estas cifras representan una alerta respecto al estado de vulneración de derechos fundamentales, como son la integridad física y psíquica de los trabajadores y las trabajadoras en un área tan sensibles como la Salud, como gremio del sector hacemos un llamado a la autoridad para que se dispongan planes más eficientes en dar solución a las necesidades de salud de nuestros trabajadores y trabajadoras, especialmente luego de las declaraciones del ministro de Hacienda, Mario Marcel, respecto de restricciones presupuestarias para el 2025 en términos de contrataciones en servicios con alto ausentismo laboral, sin considerar las razones de ello ni menos las soluciones para generar condiciones laborales distintas que reduzcan estos índices, que reflejan la precariedad en la que deben desempeñar su vital labor los equipos de trabajo.